mié. Dic 31st, 2025

Política exterior feminista: logros, liderazgos y deudas

México adoptó en 2020 una Política Exterior Feminista con pilares de paridad, interseccionalidad y no violencia institucional. Su andamiaje se sostiene en décadas de compromiso multilateral, desde México 1975 hasta Beijing 1995, CEDAW y foros recientes. El objetivo: transversalizar género dentro y fuera de la SRE sin perder continuidad.

El expediente de avances es tangible: gabinete y cámaras paritarias, protocolos contra acoso, ventanillas consulares para víctimas y paridad en puestos del SEM. Liderazgos como Rosario Green, Patricia Espinosa, Claudia Ruiz Massieu, Alicia Bárcena, Socorro Flores y otras, profesionalizaron políticas, negociaciones y agendas con impactos medibles.

Sin embargo, la consolidación como política de Estado exige blindajes presupuestales, métricas públicas y mecanismos disciplinarios eficaces. También demanda coherencia entre discurso externo y realidades internas: violencia de género, barreras laborales y brechas regionales. Sin continuidad, la PEF queda vulnerable a vaivenes políticos o capturas burocráticas.

De cara a 2026, el reto es pasar del “deber ser” a resultados verificables: presupuesto etiquetado, datos abiertos, evaluación independiente y sanción oportuna. Igual de clave será tejer alianzas con sociedad civil, academia y organismos internacionales. Así, México puede mantener liderazgo regional creíble y evitar retrocesos que desacrediten su propia narrativa.

CEDAW alerta violencia estructural Sí hay avances pero sigue la alerta

El Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW) de la ONU concluyó que México mantiene patrones de violencia estructural contra las mujeres. En su informe, destaca la impunidad persistente y la falta de resultados tangibles en políticas públicas.

Aunque reconoció avances normativos y programas como “Puertas Violetas”, el Comité subrayó que la violencia feminicida y las desapariciones no han disminuido, y que persiste una brecha entre lo legislado y su aplicación efectiva. También cuestionó el presupuesto federal, al advertir recortes en áreas clave de atención y justicia para mujeres.

La evaluación internacional pone en evidencia una deuda histórica del Estado mexicano. Las cifras siguen creciendo y los discursos oficiales no bastan. ¿De qué sirve reconocer la violencia si no se transforma en protección real para las mujeres en todo el país?