Sergio Pérez afrontará un desafío adicional en el Gran Premio de Mónaco debido a las nuevas medidas de seguridad implementadas por la FIA para la temporada 2026. La principal modificación consiste en la prohibición del uso de aerodinámica activa durante toda la vuelta, además de una limitación en la entrega de potencia eléctrica a partir de los 200 kilómetros por hora.
Las nuevas reglas obligarán a Cadillac y al resto de las escuderías a replantear sus estrategias en uno de los circuitos más exigentes del calendario. La FIA busca reducir riesgos en zonas críticas como la frenada de Sainte Dévote y el túnel, donde las velocidades alcanzadas con las nuevas unidades de potencia podrían incrementar el peligro de accidentes.
Para Checo Pérez, ganador en Mónaco en 2022, estas restricciones podrían favorecer la experiencia y habilidad de los pilotos por encima de las ventajas tecnológicas. El mexicano deberá adaptarse a un monoplaza con menor apoyo de sistemas electrónicos y una gestión distinta de energía para intentar obtener un resultado competitivo en las calles del Principado.
