jue. Abr 2nd, 2026

Trump y la utilidad geopolítica del narcotráfico

Bydespertadormx.com

01/15/2026

La incursión de Estados Unidos en Venezuela exhibió con contundencia el retorno de viejas lógicas imperiales. El petróleo volvió a colocarse como la motivación central, pero no es el único combustible de la ofensiva. La disputa entre el dólar y el yuan por el control del mercado energético, la presión de la industria armamentista y la reconfiguración del poder global forman parte de una misma ecuación en la que el narcotráfico ha adquirido un papel inesperado.

Durante años se trató al narcotráfico como una distorsión del capitalismo tardío. Sin embargo, al observar su comportamiento dentro de las estrategias de Washington, emerge no como anomalía sino como engranaje útil para expandir control territorial, legitimar intervenciones y someter políticas de seguridad de países del sur a la agenda estadunidense. La retórica de Trump lo deja claro: el narcotráfico es el justificante perfecto para intervenir militarmente donde convenga, desde Caracas hasta cualquier punto de México.

Ese discurso no opera en el vacío. Allí donde avanza la extracción minera, forestal o hídrica, suelen aparecer grupos criminales que contribuyen a asegurar territorios, silenciar resistencias locales y modificar la correlación de fuerzas. El costo de operaciones violentas se incorpora a los presupuestos de empresas transnacionales, mientras los estados debilitados destinan recursos crecientes a combatir organizaciones que erosionan su propia soberanía. Cada peso dedicado a seguridad se sustrae de educación, salud o vivienda, perpetuando la desigualdad que alimenta la violencia.

El narcotráfico también es una autopista financiera. Produce flujos multimillonarios que se mueven fuera de cualquier supervisión, con beneficiarios mucho más diversos que los grupos criminales latinoamericanos. Una red de operadores financieros, políticos y funcionarios estadunidenses obtiene ganancias que difícilmente podrían generarse en un mercado regulado. Ese dinero circula en paralelo al sistema fiscal y sostiene intereses que rara vez aparecen en el debate público.

A ello se suma la dimensión cultural. La demanda de drogas no es un fenómeno aislado: responde a un modelo económico que fomenta el agotamiento laboral y la evasión como válvula de escape. La propia Estrategia de Seguridad Nacional estadunidense reconoce que las batallas culturales son esenciales para mantener su hegemonía. En ese marco, la adicción funciona como síntoma y a la vez como parte funcional de un sistema que produce consumidores y legitimaciones para la intervención.

El resultado es un fenómeno que opera como herramienta de control, justificación política y mecanismo económico. La funcionalidad del narcotráfico dentro de la arquitectura de poder impulsada por Trump es demasiado evidente para considerarla accidental. Si este fenómeno no existiera, el aparato que lo explota tendría que fabricarlo para sostener la estructura geopolítica que hoy se despliega en el hemisferio.