La ofensiva verbal de Donald Trump reabrió un viejo reflejo dentro de Morena: la activación de su estructura territorial para marcar postura política y mostrar respaldo al Gobierno. Durante el fin de semana, el partido organizó más de 300 “Jornadas por la Soberanía” en todo el país, con el objetivo de reivindicar la autodeterminación nacional tras las advertencias del mandatario estadounidense sobre una posible operación contra cárteles en territorio mexicano.
El tono de los encuentros fue firme. Legisladores y dirigentes insistieron en que la amenaza proveniente de Washington no puede normalizarse y acusaron a la oposición de avalar, por omisión o entusiasmo, escenarios que comprometen la soberanía. La narrativa interna presentó tal respaldo a Trump como una forma de oportunismo político en un contexto de tensión internacional. No es la primera vez que Morena recurre a este tipo de asambleas. En años recientes, el partido las ha utilizado para defender reformas, promover consultas populares y consolidar su presencia territorial.
La estructura movilizada este fin de semana es la misma que en 2021 impulsó la consulta sobre el juicio a expresidentes y la revocación de mandato. También es la que en 2022 buscó apuntalar la reforma electoral y la que en 2024 promovió el cambio constitucional que modificó la integración del Poder Judicial. Más allá de su contenido coyuntural, estas movilizaciones funcionan como mecanismos de cohesión interna y de reafirmación identitaria en momentos de presión política.
El detonante actual fue la declaración del presidente Trump, quien afirmó en una entrevista que iniciará ataques terrestres contra cárteles sin precisar límites geográficos. La presidenta Claudia Sheinbaum respondió con cautela y firmeza. Tras una llamada con el mandatario estadounidense, informó que rechazó cualquier oferta que pudiera interpretarse como injerencia y subrayó que una intervención militar no es una posibilidad aceptable. Para el Gobierno mexicano, el equilibrio entre cooperación en seguridad y respeto soberano es la línea que debe sostenerse con claridad.
En ese marco, la activación de las bases de Morena busca enviar un mensaje político hacia fuera y hacia dentro: el partido oficialista considera que la presión externa exige unidad, prudencia y una defensa explícita de la soberanía, especialmente en un escenario hemisférico marcado por la reciente intervención estadounidense en Venezuela. Por ahora, la estrategia apunta a blindar políticamente a la presidenta y a reforzar la narrativa de que México no puede ser tratado como un territorio disponible para acciones unilaterales.
