Roger Federer ha reavivado el debate sobre la homogeneidad de las superficies en el tenis, al señalar que los directores de torneos estarían buscando favorecer a Carlos Alcaraz y Jannik Sinner. Según el suizo, las canchas cada vez más lentas limitan la diversidad de estilos y favorecen a quienes basan su juego en potencia y resistencia.
El extenista recordó que en su época las condiciones variaban mucho más, lo que permitía enfrentamientos con mayor contraste entre atacantes y defensores. Ahora, en cambio, los torneos parecen priorizar espectáculos que garanticen finales entre las nuevas figuras del circuito, aunque eso implique sacrificar la riqueza táctica del deporte.
La reflexión de Federer apunta a un dilema de fondo: ¿debe el tenis ajustarse a las exigencias del mercado o preservar su esencia competitiva? En tiempos donde las audiencias globales determinan decisiones técnicas, la advertencia del suizo invita a repensar si la uniformidad asegura espectáculo o erosiona la diversidad estratégica que hizo grande al tenis.
