Aaron Glenn, entrenador debutante de los Jets, lanzó un ultimátum tras la derrota 34-32 ante Pittsburgh. El estratega aseguró que los errores de disciplina y las pérdidas de balón no tendrán cabida en su equipo, mensaje que se reforzó con la salida de Xavier Gipson tras fallar en una devolución de patada.
Aunque la decisión generó críticas externas, en el vestuario el discurso fue interpretado como una llamada a la responsabilidad. Jugadores como Andre Cisco y Justin Fields remarcaron que no se trató de amenazas, sino de establecer una identidad basada en inteligencia, detalle y disciplina. Los Jets lideraron la liga en castigos en 2024, un problema que el nuevo cuerpo técnico quiere erradicar.
De cara al duelo frente a Buffalo Bills y Josh Allen, Glenn insistió en que los errores no pueden repetirse. La presión es evidente: nueve equipos perdieron la batalla de balones en la semana inaugural y ocho fueron derrotados. Para Nueva York, la exigencia es clara: sin disciplina, no habrá victorias. La conclusión es tan tajante como necesaria: Glenn busca transformar un equipo acostumbrado a la indisciplina en un conjunto capaz de competir con seriedad en la NFL.
