Los jóvenes mexicanos representan casi una cuarta parte de la población, pero viven entre la apatía política y un entorno de violencia que limita su desarrollo y confianza en las instituciones. Participación baja, aunque suman 31 millones, su voto cae tras los 18 años y la mayoría se aleja de la política. Inseguridad diaria con 92% de delitos sin denunciar, los jóvenes viven rutinas limitadas y espacio públicos cada vez mas restringidos. Brotes de acción programas oficiales y colectivos vecinales buscan vincularlos en seguridad y cultura democrática, con resultados incipientes. Desafío inmediato, incluirlos como actores politicos y de seguridad es clave para evitar ruptura social y democrática.
