El Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó a dos empresarios mexicanos de sobornar a funcionarios de Petróleos Mexicanos para obtener contratos millonarios. Según la investigación, los pagos ilegales se realizaron a través de empresas fachada y cuentas en el extranjero.
Las autoridades estadounidenses señalaron que los implicados enfrentan cargos por conspiración y lavado de dinero, con posibles penas de prisión y multas significativas. El caso también involucra transferencias que, presuntamente, beneficiaron a directivos de alto nivel en la paraestatal.
Este nuevo episodio de corrupción revive cuestionamientos sobre la transparencia en la gestión de Pemex. Sin mecanismos eficaces de control y sanción, los recursos públicos seguirán expuestos a intereses privados que lucran con la energía del país.
