Latinoamérica enfrenta alrededor de 1.6 millones de muertes anuales por enfermedades cardiovasculares, según especialistas que alertan sobre el impacto creciente de factores como mala alimentación, sedentarismo y falta de acceso a atención médica preventiva. Estos padecimientos son ya la principal causa de mortalidad en la región.
Expertos insisten en la necesidad de políticas públicas que promuevan hábitos saludables, controles médicos periódicos y acceso a tratamientos oportunos. El reto se agrava en zonas rurales y comunidades con menor cobertura sanitaria, donde la detección suele ser tardía.
Más allá de las estadísticas, la tendencia evidencia un problema de salud pública que trasciende fronteras. Sin un cambio estructural en la prevención y la educación sanitaria, la región seguirá perdiendo vidas por un enemigo silencioso que, en muchos casos, podría evitarse.
