Con solo 20 años, Osmar Olvera hizo historia en Doha al conquistar el oro mundial en trampolín de 1 metro, superando a los favoritos chinos con una puntuación total de 431.75. Fue el único competidor en superar los 80 puntos en dos ejecuciones, destacando por su consistencia y técnica precisa.
El salto clave fue un clavado inverso con tres giros y medio en posición B, calificado con 81.60 unidades. Esta hazaña lo convirtió en el primer mexicano en ganar una medalla de oro individual en un Mundial de Natación, consolidando así su lugar en la élite de los clavados internacionales.
El triunfo de Olvera rompe con una hegemonía que parecía imbatible y recuerda que el talento no entiende de geografías. México tiene a un campeón del mundo y la exigencia ahora es sostenerlo, protegerlo y darle plataforma para seguir brillando más allá de este hito.
