La refinería de Minatitlán, una de las más relevantes para el plan energético de Pemex, se encuentra operando en sus niveles más bajos desde 2023. En junio procesó apenas 49,000 barriles diarios, lo que representa menos del 30% de su capacidad total.
Este retroceso afecta los objetivos del gobierno federal de lograr autosuficiencia energética y reducir las importaciones de gasolina. Pese a las inversiones para modernizarla, la planta ha enfrentado paros técnicos, falta de crudo y problemas operativos que limitan su producción.
La presión se incrementa sobre Pemex y su estrategia energética, especialmente tras el estancamiento de otras refinerías como Dos Bocas. Con márgenes reducidos y deuda creciente, la estatal enfrenta el dilema de seguir apostando por el modelo actual o replantear su enfoque en plena transición energética global.
