La nueva CURP biométrica va mucho más allá de una simple clave de identidad. Con huellas, fotografía, escaneo de iris, nacionalidad y datos personales, el registro se convertirá en una ficha digital completa y centralizada. Lo más alarmante: será obligatoria para todo tipo de trámite, público y privado.
La reforma fue aprobada en la Cámara de Diputados con 324 votos a favor. Según la ley, la CURP biométrica será indispensable para acceder a servicios de salud, bancos, transporte, registros telefónicos o vehiculares. Esto implica que ningún ciudadano podrá vivir fuera del sistema sin quedar bloqueado.
Toda esta información será almacenada y monitoreada en tiempo real por el CNI (antes CISEN), a través de la Plataforma Única de Identidad. Gobernación, la SSPC y la Guardia Nacional podrán acceder sin previo aviso. Tú no sabrás si alguien te está buscando: todo queda reservado como asunto de “seguridad nacional”.
El gobierno asegura que esta medida es para agilizar trámites y mejorar la seguridad. Pero el riesgo es evidente: vigilancia sin transparencia, acceso sin controles y privacidad anulada. ¿Hasta qué punto estamos dispuestos a entregar todos nuestros datos para poder existir legalmente?
