El neozelandés Shane van Gisbergen hizo historia al ganar la Viva México 250, primera carrera puntuable de NASCAR Cup Series fuera de EE.UU. Sin embargo, fue Daniel Suárez quien se robó el corazón del público mexicano con su entrega, liderazgo momentáneo y carisma desde el décimo lugar de salida.
Aunque terminó en la posición 19, Suárez emocionó a la afición con una actuación combativa y solidaria. “Es igual de especial que un campeonato”, dijo tras una semana intensa donde también ganó la Xfinity Series con un auto de repuesto. Su conexión con la afición fue total, dentro y fuera de la pista.
Aún sin podio, Suárez dejó una huella profunda. Con miles coreando su nombre y el rugido de los motores como banda sonora, el regiomontano reafirmó que correr en casa es más que competir: es inspirar, unir y soñar en voz alta.
