Carlos Alcaraz firmó en Roland Garros una de las gestas más épicas de la historia del tenis. El español remontó dos sets ante el número uno del mundo, Jannik Sinner, para consagrarse bicampeón del torneo francés en el partido más largo jamás jugado en esa final: 5 horas y 29 minutos. El marcador final fue 4-6, 6-7(4), 6-4, 7-6(3) y 7-6(2), reflejo de una batalla física, mental y técnica sin precedentes.
Exjugadores como Mats Wilander no dudaron en calificarlo como un duelo “más impresionante que cualquier final entre Federer y Nadal”. La épica victoria refuerza el legado emergente de Alcaraz, quien, con apenas 22 años, ya acumula cinco títulos de Grand Slam.
Su temple ante puntos de partido en contra y su capacidad para sostener el nivel en los momentos críticos lo consolidan como heredero legítimo del dominio español en el tenis. El futuro ya comenzó, y tiene nombre: Carlos Alcaraz.
