La nueva Suprema Corte de Justicia de la Nación enfrentará más de 1,300 casos rezagados sin el respaldo de las dos salas tradicionales y con apenas tres ministras con experiencia previa. El resto deberá enfrentar una curva de aprendizaje acelerada, pues la reforma judicial exige resolver cada caso en un plazo máximo de seis meses.
Expertos advierten que este nuevo modelo colapsará rápidamente ante la sobrecarga de trabajo y la falta de trayectoria judicial. Además, quienes no cumplan con los plazos deberán justificarlo ante el Tribunal de Disciplina Judicial, arriesgándose a sanciones, incluso la destitución.
Académicos de la UNAM consideran que este rediseño del Poder Judicial busca alinear sus decisiones al oficialismo. Temen que se privilegie la rapidez sobre la calidad de las sentencias, afectando el debido proceso y debilitando la legitimidad constitucional. ¿La justicia será ahora una carrera contra el reloj?
