La elección judicial del 1 de junio registró un récord: 10.83% de votos nulos, superando con creces los niveles de los últimos tres procesos electorales federales, según el INE. La cifra equivale a más de 10 millones de boletas anuladas.
Consejeros atribuyen este resultado a la complejidad de la boleta, el desinterés generalizado y el llamado expreso a anular el voto como forma de protesta. En paralelo, más de 10 millones de recuadros no fueron marcados, reflejando una participación fragmentada.
Aunque la elección fue inédita, la alta cantidad de votos inválidos cuestiona su legitimidad. En lugar de fortalecer al Poder Judicial, el proceso evidenció un profundo rechazo ciudadano. ¿Qué representa una Corte elegida con tanto abstencionismo y desaprobación?
