El costo financiero de la deuda alcanzará en 2026 un nivel no visto desde 1991. Según el Paquete Económico, se destinarán 1.57 billones de pesos al servicio de la deuda, lo que equivale a 15.6 de cada 100 pesos del gasto público. Este monto supera lo previsto para educación y salud, evidenciando un desequilibrio preocupante en las prioridades presupuestales.
México Evalúa advirtió que esta tendencia equivale a “sacar una tarjeta de crédito para pagar otra”. El techo de endeudamiento solicitado al Congreso asciende a 1.8 billones de pesos, cifra que rebasa lo asignado a inversión física. Con ello se incumple nuevamente la regla de oro, ya que por cada peso de deuda solo se invertirán 61 centavos.
La creciente presión por intereses limita recursos para áreas estratégicas del desarrollo humano. Aunque la deuda es una herramienta legítima, su uso orientado al gasto corriente compromete la sostenibilidad de las finanzas públicas. La crítica recae en si este camino construye bienestar o hipotecará el futuro económico del país.
