Más de la mitad de los ministros de la Suprema Corte y magistrados del Tribunal Electoral tienen familiares en cargos públicos, reveló un informe de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad. El fenómeno, visible en órganos clave como la SCJN, el Tribunal de Disciplina Judicial y la Sala Superior del TEPJF, refleja cómo las redes familiares siguen pesando en la vida institucional.
Casos como el de la ministra Lenia Batres, con seis parientes en puestos oficiales, ilustran la magnitud del problema. Lo mismo ocurre con otros jueces y magistrados que acumulan vínculos en dependencias federales, estatales y locales, mientras los órganos encargados de vigilar la ética judicial también muestran las mismas prácticas.
El nepotismo, definido como el uso de un cargo público para favorecer a familiares, no es nuevo en México. Pero que persista en plena “renovación” del Poder Judicial cuestiona la legitimidad de este proceso. La supuesta nueva etapa parece repetir viejos vicios, evidenciando que la justicia sigue atrapada entre intereses familiares y políticos.
