Durante su encuentro con Christopher Landau, subsecretario de Estado de Estados Unidos, la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que expresó su desacuerdo con las redadas migratorias implementadas en ciudades como Los Ángeles y Chicago. Señaló que México defiende una política de respeto a los derechos humanos, incluso en contextos de migración irregular.
Aunque Sheinbaum calificó la reunión como “más de cortesía”, sí se abordaron temas sensibles como seguridad fronteriza, cooperación bilateral y protección de migrantes mexicanos. Aseguró que fue clara al rechazar acciones que criminalicen a quienes buscan mejores condiciones de vida. La reunión se enmarca en un contexto tenso por las decisiones recientes de Washington.
El gobierno mexicano ha buscado mantener canales diplomáticos abiertos con EE.UU., pero al mismo tiempo mostrar firmeza ante medidas que considera inaceptables. La reunión, aunque breve, representa un intento por marcar límites sin romper el diálogo. ¿Será suficiente frente al endurecimiento del discurso antimigrante?
