La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) mantiene su plantón en el Zócalo tras no lograr consenso sobre el fin de la huelga, que ya suma 22 días. Oaxaca propuso levantarlo, pero el resto de delegaciones pidieron más tiempo para buscar unidad.
Mientras tanto, persisten los roces internos y los choques con el gobierno. La toma de las oficinas del SNTE y los altercados afuera de Gobernación tensaron aún más el conflicto, que gira en torno a la exigencia de derogar la reforma del ISSSTE de 2007 y regresar al sistema de pensiones solidarias.
El Ejecutivo insiste en no ceder ante la demanda central por falta de presupuesto, ofreciendo en su lugar aumentos salariales y apoyos parciales a los retiros. La CNTE, dividida y debilitada en su movilización, enfrenta ahora el dilema de sostener la presión o asumir un desgaste político mayor.
