A pesar del discurso ambientalista del actual gobierno, el presupuesto para conservar las Áreas Naturales Protegidas (ANP) alcanzará su punto más bajo en tres sexenios. En 2025, cada hectárea recibirá apenas 10.2 pesos, según la coalición NOSSA, lo que contrasta con la promesa de priorizar el medio ambiente.
Aunque el número de ANP aumentó de 174 a 232 en los últimos años, los recursos asignados han disminuido 81% desde 2006. La Conanp deberá atender más territorio con menos personal, menos herramientas y menos respaldo presupuestal que en sexenios anteriores.
Mientras programas como Sembrando Vida o los trenes turísticos reciben montos millonarios, la Semarnat operará con solo 3.6% del presupuesto destinado al cambio climático. Esta contradicción exhibe una política ambiental de discurso, no de ejecución.
Si el cuidado ambiental no se respalda con inversión pública, se convierte en promesa vacía. México enfrenta la crisis climática con recursos menguantes y prioridades desalineadas. ¿Cómo se protege la biodiversidad con diez pesos por hectárea?
