El asesinato de Ximena Guzmán y José Muñoz, colaboradores cercanos de Clara Brugada, provocó una dura respuesta del PAN en el Senado. Ricardo Anaya calificó el hecho como un posible crimen de Estado y exigió una investigación clara, profunda y sin opacidad.
Los senadores también solicitarán una reunión con el secretario Omar García Harfuch para conocer el estado de la estrategia de seguridad federal. El PAN recordó que su respaldo no fue un cheque en blanco y exigió explicaciones por los recientes hechos violentos en varios estados del país.
La reacción evidencia una creciente desconfianza hacia el control de la violencia en la capital y la eficacia del gabinete de seguridad. Cuando el crimen toca el núcleo del poder local, no bastan discursos: se necesitan resultados, verdad pública y responsables ante la ciudadanía.
