Durante el Masters 1000 de Roma, el tenista italiano Jannik Sinner protagonizó un gesto de gran deportividad. En pleno partido, cruzó la red para auxiliar al neerlandés Jesper de Jong, quien se lesionó la muñeca tras una caída. Le ofreció ayuda, agua y hasta su raqueta.
El número uno del mundo venció por 6-4 y 6-2, pero su gesto fue lo más comentado. A pesar del golpe, De Jong terminó el encuentro con dignidad, mientras la actitud de Sinner fue celebrada por jugadores, medios y aficionados como una muestra de respeto y humanidad en el tenis.
Este episodio recuerda que el tenis no solo es fuerza y técnica, también carácter y empatía. En tiempos donde la competencia suele eclipsar el juego limpio, Sinner ofreció una lección que va más allá del marcador. Su actitud dignifica al deporte y fortalece los valores que lo hacen verdaderamente grande.
