El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, adjudicó sin licitación un contrato por 6.9 millones de dólares para remodelar el histórico estanque reflectante frente al monumento a Lincoln, en Washington, como parte de los preparativos por el 250 aniversario de la independencia estadounidense. La administración recurrió a una exención reservada para situaciones urgentes, pese a que funcionarios reconocieron que el objetivo principal era concluir las obras antes de las celebraciones del 4 de julio.
Trump afirmó que decidió pintar de azul el estanque y seleccionar a una empresa que, según dijo, había trabajado previamente en albercas de su club de golf en Virginia. Sin embargo, documentos oficiales citados por The New York Times muestran que la compañía Atlantic Industrial Coatings no tenía antecedentes en contratos federales y que el proyecto podría superar los 12 millones de dólares, muy por encima de los 1.8 millones inicialmente mencionados por el mandatario.
Especialistas y grupos de vigilancia cuestionaron el uso reiterado de mecanismos excepcionales para evitar procesos competitivos en proyectos promovidos por Trump. También advirtieron que la remodelación no resolverá problemas estructurales históricos del estanque, como fugas y proliferación de algas, debido a que no contempla el reemplazo de tuberías defectuosas considerado clave por el Servicio de Parques Nacionales.
La intervención forma parte de una serie de modificaciones impulsadas por Trump en Washington sin someterlas a revisiones tradicionales de organismos de supervisión urbana y arquitectónica. Expertos advirtieron que el nuevo diseño podría alterar la imagen simbólica de uno de los espacios más representativos de la capital estadounidense.
