El Senado de la República aprobó con modificaciones la reforma electoral conocida como plan B, al excluir las disposiciones relacionadas con la revocación de mandato. La minuta fue enviada a la Cámara de Diputados tras obtener mayoría calificada, luego de más de seis horas de debate en el pleno.
La reforma fue avalada en lo general con 87 votos a favor y 41 en contra. El respaldo del Partido del Trabajo resultó determinante, aunque condicionó su apoyo a eliminar los cambios al artículo 35 constitucional. Esta modificación evitó que se adelantara la consulta de revocación y que pudiera ser promovida por la persona titular del Ejecutivo.
El dictamen mantiene medidas de austeridad, como la reducción de presupuestos en congresos estatales y en el Senado, así como ajustes salariales a funcionarios electorales. Durante la discusión, legisladores de oposición criticaron la propuesta, mientras la mayoría sostuvo que la reforma fortalece el sistema democrático y reduce costos institucionales.
