La reforma político-electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum superó este martes su primer filtro legislativo al ser aprobada en comisiones de la Cámara de Diputados. Sin embargo, el avance ocurrió sin el respaldo del Partido del Trabajo (PT) ni del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), aliados fundamentales de Morena, lo que anticipa un escenario adverso cuando la iniciativa sea votada en el pleno.
La votación en comisiones reflejó la nueva correlación de fuerzas dentro del bloque oficialista: 45 legisladores de Morena votaron a favor, frente a 39 votos en contra provenientes del PT, PVEM y la oposición. Aunque Morena mantiene el control de los órganos legislativos, la falta de cohesión interna complica la posibilidad de alcanzar la mayoría calificada necesaria para modificar la Constitución.
Los puntos más controvertidos han sido la reducción del financiamiento público a los partidos y la reconfiguración de la representación proporcional. El PT argumentó que la propuesta afecta a las fuerzas minoritarias, mientras que el PVEM consideró que el dictamen requiere ajustes adicionales. Morena defendió la reforma como un esfuerzo por actualizar el sistema electoral y reducir costos.
De mantenerse las posturas actuales, la iniciativa no reuniría los votos suficientes en el pleno. El desenlace marcaría un episodio relevante en la dinámica parlamentaria del sexenio, al poner a prueba la solidez de la coalición gobernante y la capacidad de negociación en torno a reformas de carácter constitucional.
