sáb. Feb 14th, 2026

Entre cooperación y advertencias, México marca límites

México cierra una semana marcada por esfuerzos diplomáticos intensificados para subrayar su soberanía ante un clima internacional alterado por las decisiones del Gobierno de Estados Unidos. La captura de Nicolás Maduro en un operativo dirigido desde Washington reactivó temores sobre posibles acciones unilaterales en otros países de la región, incluidos los escenarios que el propio presidente Donald Trump ha insinuado respecto a territorio mexicano. Pese a ello, integrantes del gabinete de Claudia Sheinbaum aseguran que la coordinación bilateral en seguridad ha avanzado y que los resultados obtenidos representan un argumento sólido para disuadir cualquier intento de intervención.

Sheinbaum ha insistido en público que la relación con Washington atraviesa uno de sus mejores momentos en materia de cooperación. Sin minimizar las declaraciones del presidente estadounidense, la mandataria busca encauzar el debate hacia los mecanismos institucionales que rigen la colaboración bilateral. Mientras Trump sostiene recurrentemente que los cárteles controlan México, el Gobierno mexicano intenta colocar sobre la mesa indicadores verificables de cooperación, operaciones conjuntas y extradiciones que, según sus funcionarios, han contribuido a contener la violencia y a reducir la presencia de redes criminales transnacionales.

Paralelamente, existe una estrategia silenciosa destinada a explicar en Washington las limitaciones constitucionales y operativas del Estado mexicano. Interlocutores de alto nivel se han desplegado para disuadir a funcionarios estadounidenses partidarios de “acciones directas” en territorio mexicano, recordando que cualquier respuesta debe ajustarse al marco jurídico y a la convivencia bilateral construida durante décadas. En este punto, México ha subrayado ejemplos recientes, como la neutralización y captura de los Inzunza en Sinaloa, prioridad para las agencias estadounidenses en la lucha contra el fentanilo.

La cooperación también ha generado beneficios concretos para ambos países. Casos recientes citados por funcionarios mexicanos muestran que operaciones atribuidas al FBI en realidad contaron con la participación central de fiscalías y agencias mexicanas, lo que refuerza el argumento de que la colaboración vigente produce resultados. A esto se suman las entregas de figuras relevantes del narcotráfico que, según fuentes federales, han tenido efectos inmediatos en la disminución de homicidios y extorsiones. La agenda futura incluye objetivos de alto perfil para ambos gobiernos, entre ellos líderes del Cártel Jalisco Nueva Generación y descendientes de Joaquín Guzmán Loera. En este escenario, México busca dejar claro que la estrategia de seguridad es binacional y que cualquier avance se construye desde la cooperación, no desde la imposición unilateral.